Un anochecer tranquilo
después de largo aguacero
los grillos lanzan sus cantos
y los sapos, castañuelas
acompañan la tonada
La luz apenas me brinda
sus fugaces reflejos
y desde la ventana
oteo el suave aliento
de una brisa cristalina
Y espero ver
tus ojos tristes
tu risa desdibujada
y recuerdo cuantos besos
cuantas caricias me diste
a la vuelta de la casa
sin que nadie nos mirara.