viernes, 27 de febrero de 2009


INFANCIA


Amanecer que no vuelve
la risa de los árboles
el canto de la aurora
el grito de la noche

Agua alocada
Jugando con las piedras

Párpados en desvelo
adivinando duendes

Perseguir mariposas
Arrullar plumajes

Acostarse en la yerba
mirando en los azules
el mundo dando vueltas.

sábado, 31 de enero de 2009

Dibujo para el libro

TRANSPARENCIAS DEL ALBA

de la poeta Argentina

Stella Maris Taboro


Clemencia Calero


viernes, 16 de enero de 2009

Leyendo

Lectura de poemas en Bucaramanga noviembre de 2008



COMO UNA HOJA

Como una hoja
llevada por el viento
pierdo el camino

De piedra en piedra
me escondo entre la hierba
antes de que el torrente envuelva
mi frágil esperanza
Como una hoja tostada por el sol
espero que alguien me esconda
entre las páginas de un libro

jueves, 25 de diciembre de 2008


SIGLO A SIGLO




Oye el canto
que viene con el río
sus notas en tropel
traen los ecos repetidos
siglo a siglo



Oye la voz blanca


de la nube
aliento de neblina
besando la tierra

Oye el susurro
coro de fondo
a un cantan sin tiempo

martes, 23 de diciembre de 2008



Dibujo a mano alzada para el libro
MOMENTO SIN TIEMPO
Poemas y Relatos
Clemencia Calero 2005

domingo, 21 de diciembre de 2008

EL ROCE
Me esperaba un largo viaje, con trasbordo incluído. Para variar leía poesía de dos mujeres, haciendo un juego de palabras. Me encontraba concentrada, más como diversión que como ejercicio poético, cuando el puesto del lado fue ocupado por un hombre alto y fornido; situación que me obligó a pegarme a la ventanilla para darle espacio. Estaba tan distraída que ni siquiera lo miré.

Empezó a conversar con el vecino de la otra silla. Por unos minutos escuché la conversación que se generó entre ellos:

-Ve, me enteré de la muerte de tu papá, lo lamento mucho era un gran señor-

-Si, fue cosa de unos pocos días, los médicos no pudieron hacer nada. Bueno por lo general casi nunca hacen nada. ¡Que lástima de mi viejo!

Y a vos como te trata la vida?

-Pues bien hermano, viajo para la costa a visitar al hijo que vive con la mamá en Cartagena-
De nuevo volví a la lectura desentendiéndome de los amigos. Pasado un rato noté que se habían quedado callados.

A causa de la estrechez del asiento percibí que su pantalón rozaba mi falda a la altura de nuestros muslos, el movimiento del bus hacía que sintiera un agradable cosquilleo.

Traté de alejarme lo más posible de la inquietante proximidad, inclusive pensé en cambiar de puesto, pero todos estaban ocupados.
Resignada y muy complacida permití que las cosas siguieran de igual forma.

Habíamos recorrido otro trayecto; un tanto cansada de la posición intenté cruzar la pierna, al no tener espacio simplemente la apoyé sobre la otra, y fue en ese momento cuando se unieron nuestros muslos a través de las telas. Sentí una oleada de calor que subía desde los pies hasta las caderas, en una deliciosa explosión de placer.

Casi de inmediato el bus se detuvo, estábamos en Pereira. Entonces fue cuando nos miramos por primera vez, en el fondo de sus ojos verdes alcancé a vislumbrar una chispa de deseo. De inmediato supe que él había experimentado el mismo sentimiento.

Mirándome a los ojos dijo:
Y vos para dónde vas?
Para Ibagué, le respondí casi en un susurro... y usted?
“Hasta Medellín” me contestó con marcado acento paisa. Después para la costa.

Se levantó del asiento y antes de salir se llevó dos dedos a la frente en señal de despedida.
Yo simplemente sonreí, pensando que este ni ningún otro camino nos acercaría de nuevo….

lunes, 15 de diciembre de 2008




M O M E N T O S
RAMON ROJAS MOREL
RADIO CITY ARGENTINA